Los conflictos entre franquiciados y franquiciadores

En la mayoría de las franquicias, los conflictos entre las partes en los contratos de franquicia, entre franquiciadores y franquiciados,  se generan por que el negocio no responde a las expectativas y voluntaria o involuntariamente, se dejan de pagar los cánones y se plantea demanda ante los tribunales. Sobre todo, no siempre es un camino de rosas la relación entre franquiciador y franquiciado, especialmente cuando este no está conforme con la rentabilidad de su negocio. Las desavenencias pueden surgir en cualquier momento, desde la fase precontractual hasta el fin de la relación, pero son más frecuentes después de la etapa de lanzamiento. En cualquier caso, conviene tener muy claros desde el principio los derechos y obligaciones de cada una de las partes, que deberían recogerse con nitidez en el contrato de franquicia.

En este sentido, muchas veces el franquiciado considera, en la etapa inicial de acuerdos, que emocionalmente es de entusiasmo, que el negocio siempre será más fácil de poner en marcha si a priori acepta todos los requisitos del franquiciador, con la vana pretensión de poder hacer lo que quiera una vez que esté en funcionamiento.

De tal modo que ya el germen del conflicto de intereses está en la etapa inicial.

El franquiciador tiene la obligación de facilitarnos información sobre los elementos esenciales del acuerdo de franquicia. En esta información deben aparecer todos los datos de identificación de la enseña, la descripción del sector de actividad, contenido y características de la franquicia y de su explotación, y estructura y extensión de la red, así como los elementos del contrato de franquicia. No obstante, se debe verificar y contrastar esta información, los signos distintivos que constituyen los elementos de identificación de la franquicia, su situación financiera o la pertenencia a asociaciones nacionales o internaciones del sector, así como si está o no inscrita en el Registro de Franquiciadores.

Los inicios de cualquier negocio suelen estar plagados de dudas y tensiones. Son momentos complicados en los que los franquiciados deben asimilar metodologías, conceptos y experiencias nuevas. En estas circunstancias lo habitual es que, ante cualquier duda, se consulte a la enseña o se le pida apoyo. Es lo que viene a denominarse como año dulce. Un periodo de tiempo en el que por lo general el franquiciado no pondrá en tela de juicio las directrices estratégicas y de todo tipo del negocio impuestas desde el franquiciador e intentará aplicar los manuales operativos como le indican. Transcurrida esa luna de miel, que dependiendo de la intensidad de la relación puede durar unos meses, un año o más tiempo, la dulzura comenzará a remitir. Por un lado, el asociado empieza a sentirse más seguro en la gestión del negocio, a pensar que ya lo sabe todo y no necesita los consejos de la central. Por otra parte, no es raro que se cuestione que lo que recibe a cambio de los cánones no está compensado con lo que le da el franquiciador.

Asimismo, tampoco es extraño que haya franquiciados que no quieran esperar a que los rendimientos del negocio tengan un crecimiento más o menos controlado. Esta fase suele afectar a una parte de los franquiciados que comienzan su andadura en el mundo empresarial, y en ocasiones acaba convirtiéndose en un verdadero foco de conflicto.

Los incumplimientos que pueden ser motivo de conflicto se suelen dar por el impago de cánones, por la venta de productos no autorizados, el falseamiento de datos o la utilización indebida del saber hacer, en el caso del franquiciado. O bien por la imposición injustificada de fuentes de suministro, falta de formación, ausencia de publicidad en la red o “competencia desleal” por parte del franquiciador. Sin embargo, detrás de todas estas causas subyace un problema fundamental que tiene que ver con la cuestión monetaria, tal y como reconocen los asesores en franquicia. Los principales motivos de conflicto son de índole económica.

Dicho lo anterior, es cierto que la mayoría de esos conflictos podrían resolverse mediante un proceso de negociación y acuerdo, y solo una minoría termina resolviéndose ante los Juzgados y Tribunales.